El Villarreal cambia de ciclo, pero no de ambición: «Hay que ir a los mejores campos e intentar ganar»
Ander agosto 28, 2026 0
Foto: Villarreal CF
Dos partidos, dos empates y todavía ninguna victoria. El comienzo del Villarreal de Íñigo Pérez está dejando señales interesantes, aunque el equipo todavía busca transformar las sensaciones en resultados. Este viernes visita Mendizorroza después de empatar 2-2 tanto en Santander como en el Metropolitano y apenas unas horas después de conocer los gigantes que le esperan en la Champions. Liverpool, PSG, Manchester United o Borussia Dortmund aparecen en el horizonte. Íñigo Pérez, lejos de asustarse, tiene clara la mentalidad que quiere para su nuevo Villarreal: ir a los mejores escenarios pensando que también allí se puede ganar.
Hay una circunstancia curiosa alrededor del Villarreal en este comienzo de temporada. Todavía no ha ganado ningún partido, pero tampoco ha perdido. Y los dos encuentros han terminado exactamente igual. 2-2.
Primero ocurrió en El Sardinero, donde el Racing consiguió discutirle el partido. Después llegó una prueba mucho más exigente en el Metropolitano y el Villarreal estuvo muy cerca de llevarse los tres puntos. Llegó a colocarse por delante ante un Atlético con diez futbolistas, aunque Giuliano terminó rescatando el empate.
Cuatro goles marcados. Cuatro recibidos. Dos puntos. El balance todavía parece pequeño para un equipo que quiere volver a estar arriba, pero también hay que entender que prácticamente todo está empezando de nuevo.
Un Villarreal diferente después de Marcelino
La temporada pasada terminó con el Villarreal tercero en Liga. Sin embargo, aquel éxito no tuvo continuidad en el banquillo. Marcelino decidió no continuar y el club entregó el proyecto a Íñigo Pérez.
Con 38 años, el nuevo entrenador se encuentra ante el mayor desafío de su todavía corta carrera. No solamente debe sustituir a un técnico que dejó al equipo tercero, sino hacerlo mientras el Villarreal atraviesa una transformación importante de su plantilla.
Han salido futbolistas con muchísimo peso y experiencia. El centro del campo, especialmente, ha perdido nombres que durante años habían ayudado a explicar el fútbol del equipo. Ahora toca construir otra cosa. Y hacerlo sin dejar de competir.
La Champions acaba de recordarle dónde está el Villarreal
Precisamente esta semana llegó un recordatorio bastante contundente. El sorteo de la Champions colocó delante del Villarreal algunos de los estadios y equipos más importantes de Europa.
El PSG y el Manchester United pasarán por La Cerámica. También lo harán Napoli y Sabah. Fuera esperan Liverpool, Borussia Dortmund, Fenerbahçe y Slavia de Praga.
Un calendario tremendo. Pero la reacción de Íñigo Pérez resulta mucho más interesante que los propios nombres.
El entrenador no quiere que el Villarreal contemple esos partidos como premios ni como noches en las que simplemente disfrutar de estar presente. Quiere competirlos. Hay que ilusionarse con visitar los mejores campos e intentar ganar allí.
Esa frase explica bastante bien la ambición que pretende mantener pese al cambio de ciclo.
Antes de Anfield o Dortmund está Mendizorroza
Todo eso llegará más adelante. Ahora espera Vitoria.
Y probablemente sea una prueba bastante incómoda para comprobar cuánto ha avanzado el nuevo Villarreal. El Alavés ha comenzado invicto, está generando muchas ocasiones y llega con una confianza completamente diferente a la que suele acompañar a los equipos que empiezan la temporada pensando exclusivamente en la permanencia.
Íñigo Pérez espera un encuentro intenso y ha señalado precisamente una de las claves: antes de imponer su fútbol, el Villarreal tendrá que igualar la intensidad del Alavés. También sabe dónde debe mejorar su equipo.
Quiere gestionar mejor el balón cuando llega cerca del área rival y, especialmente, controlar las transiciones cuando pierde la posesión. Cuatro goles recibidos en dos jornadas explican por qué esa segunda cuestión empieza a ser importante.
Primera victoria antes de empezar a mirar a Europa
El Villarreal ha marcado cuatro goles y todavía no ha perdido. No existe ningún motivo para encender alarmas después de solamente dos jornadas.
Pero sí empieza a apetecer una victoria. Especialmente porque el calendario terminará endureciéndose cuando aparezca Europa y cada punto que se escape ahora puede terminar teniendo mucho valor dentro de unos meses.
Mendizorroza representa la tercera oportunidad. Y quizá también la primera ocasión para empezar a comprobar qué Villarreal quiere construir Íñigo Pérez.
Un equipo más joven, diferente al de Marcelino y todavía en pleno proceso de adaptación. Pero con algo que su nuevo entrenador no parece dispuesto a negociar.
Puede cambiar el banquillo, pueden marcharse futbolistas importantes y puede aparecer Liverpool en Anfield o el PSG en el horizonte. Lo que Íñigo Pérez no quiere cambiar es la mentalidad: este Villarreal pretende seguir comportándose como un equipo que cree que puede ganar en cualquier campo.
