El Alavés quiere seguir mirando hacia arriba entre la resurrección de Mariano y las dudas sobre el futuro de Antonio Blanco
Ander agosto 28, 2026 0
Foto: Deportivo Alavés
Cuatro puntos de seis, cuatro goles marcados y solamente uno recibido. El Deportivo Alavés ha comenzado la temporada dispuesto a escapar cuanto antes de los sufrimientos de los últimos años y este viernes recibe al Villarreal con dos nombres que resumen perfectamente su particular momento. Mariano Díaz ha pasado de estar prácticamente olvidado a participar en los cuatro goles del equipo, mientras Antonio Blanco continúa dirigiendo el centro del campo sin saber todavía dónde jugará cuando termine el mercado. Precisamente el Villarreal, rival de esta noche, ha sido uno de los clubes interesados en él.
Mendizorroza vuelve a abrir sus puertas con una sensación que durante las últimas temporadas no siempre ha sido habitual en Vitoria: ilusión y tranquilidad.
El Alavés ha empezado bien. Ganó 3-0 al Getafe, empató 1-1 frente al Rayo Vallecano y llega a la tercera jornada invicto. Quique Sánchez Flores sabe perfectamente que dos partidos no significan prácticamente nada en una temporada tan larga, pero también entiende la importancia emocional que puede tener este comienzo para un club acostumbrado últimamente a mirar demasiado pronto hacia la zona baja.
El propio entrenador reconocía esta semana que hasta hace una captura de pantalla cuando sus amigos le mandan la clasificación. Es una anécdota, pero detrás existe un mensaje bastante más interesante: después de años de estrés, Quique quiere que el Alavés disfrute de verse arriba y sea incluso un poco «rebelde» para intentar permanecer allí.
Y para conseguirlo están apareciendo protagonistas inesperados.
Mariano ha necesitado 61 minutos para cambiarlo todo
Probablemente nadie hubiera colocado a Mariano Díaz entre los grandes nombres de este comienzo de Liga.
Dos jornadas después, resulta imposible no hacerlo. El delantero ha marcado dos goles y repartido dos asistencias en apenas 61 minutos. Lo verdaderamente extraordinario del dato es que el Alavés ha marcado cuatro goles esta temporada y Mariano ha participado directamente en los cuatro.
Dos goles. Dos asistencias. Y todavía no ha sido titular. Su aparición ante el Getafe cambió completamente el partido y frente al Rayo volvió a aparecer para rescatar un punto. En seis días marcó tantos goles como había conseguido durante los seis años anteriores.
Es difícil encontrar una resurrección más inesperada. Mariano venía de temporadas prácticamente desaparecido, de una etapa sin protagonismo en el Real Madrid, un paso por el Sevilla que tampoco consiguió devolverle continuidad y un último curso complicado en Vitoria.
Ahora parece otro. Quique Sánchez Flores lo ha resumido perfectamente: una buena versión de Mariano sería un futbolista al que probablemente el Alavés no podría acceder en el mercado. Pero ya lo tiene dentro de su plantilla.
La misión es conseguir que dure.
Antonio Blanco juega mientras el mercado decide su futuro
La situación de Antonio Blanco es completamente diferente. Si Mariano intenta recuperar aquello que parecía haber perdido, Blanco lleva tiempo demostrando su importancia para el Alavés. Ha sido titular en las dos primeras jornadas y es nuevamente una de las piezas fundamentales en el centro del campo.
De hecho, ningún jugador del Alavés ha completado más pases que él en este comienzo de Liga. Pero existe una pregunta que todavía nadie puede responder: ¿seguirá aquí después del cierre del mercado?
Y el partido de esta noche añade bastante morbo a la historia. El Villarreal ha sido precisamente uno de los clubes que se ha interesado por Antonio Blanco durante este verano. Ha habido contactos para conocer su situación, aunque el movimiento no ha terminado convirtiéndose hasta ahora en una operación.
Quique tampoco garantiza su continuidad. El entrenador reconoció antes del encuentro que el mercado alrededor de Blanco va más allá del propio Villarreal y permanecerá abierto hasta el final.
Así que esta noche puede ocurrir una situación bastante curiosa: Antonio Blanco defendiendo al Alavés frente a uno de los equipos que ha preguntado por él mientras quedan todavía unos días para conocer definitivamente dónde jugará esta temporada.
El Alavés está generando mucho más de lo esperado
Más allá de los nombres propios, existe otra razón para entender el optimismo de Quique. El Alavés ha realizado 33 disparos en solamente dos jornadas: 18 frente al Getafe y otros 15 contra el Rayo.
No parece un equipo dispuesto únicamente a sobrevivir. Cuando llega al campo contrario quiere hacerlo con gente y esa intención ofensiva está produciendo ocasiones. Después de temporadas en las que cada gol podía convertirse en un pequeño tesoro, el Alavés ha comenzado encontrando diferentes caminos hacia la portería rival.
Y Mariano está aprovechándolos mejor que nadie. Ahora llega una prueba bastante más exigente.
El Villarreal también permanece invicto, ha marcado cuatro goles y tiene futbolistas capaces de hacer muchísimo daño cuando encuentra espacios. Quique ha advertido especialmente sobre su capacidad física, la calidad individual cerca del área y la velocidad con la que puede lanzar los contraataques.
Mendizorroza permitirá comprobar hasta dónde llega este magnífico comienzo.
Una noche con muchas cosas en juego
Estamos en agosto. Nadie en Vitoria debería mirar seriamente la clasificación todavía. Pero tampoco hay ninguna razón para no disfrutarla.
El Alavés tiene cuatro puntos, está invicto y empieza a generar una sensación diferente después de varias temporadas viviendo demasiado cerca del sufrimiento. Y esta noche tendrá dos focos especialmente interesantes.
Mariano intentará prolongar una resurrección que nadie esperaba y Antonio Blanco jugará contra uno de los clubes que ha pensado en llevárselo. Uno parecía tener muy poco futuro en Vitoria y está consiguiendo convertirse en protagonista.
El otro es fundamental para el equipo y nadie puede asegurar que continúe cuando cierre el mercado. Mientras tanto, el Alavés quiere aprovechar el momento.
Porque quizá sea demasiado pronto para mirar hacia arriba. Pero después de tantos años mirando hacia abajo, tampoco está mal empezar a acostumbrarse.
