Ocho años después, La Rosaleda vuelve a Primera con los niños que devolvieron al Málaga a la élite

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Foto: Málaga CF

La espera termina este lunes. Ocho años después, La Rosaleda volverá a albergar un partido de Primera División con la visita del Deportivo de La Coruña. El Málaga ya regresó oficialmente a la élite la pasada semana en el Metropolitano, pero faltaba recuperar una de las imágenes que el malaguismo llevaba años esperando: volver a ver a su equipo jugar un partido de Primera en casa. Y lo hará manteniendo aquello que le permitió regresar hasta aquí, una apuesta por la cantera que ha convertido a los jóvenes de la casa en parte fundamental del proyecto.

Han pasado ocho años desde que La Rosaleda vio por última vez al Málaga disputar un encuentro de Primera División. Por el camino ha ocurrido prácticamente de todo. El club pasó de competir durante años en la élite a caer hasta Primera Federación y vivir algunos de los momentos más delicados de su historia reciente.

El camino de regreso tampoco fue inmediato. Málaga tuvo que reconstruirse desde abajo, recuperar la conexión con su afición y volver primero al fútbol profesional antes de poder pensar nuevamente en Primera. Dos ascensos en tres temporadas han terminado devolviendo al club al lugar que abandonó hace ocho años.

Este lunes se completa el viaje. El Málaga ya disputó su primer encuentro de Primera en el Metropolitano, donde cayó 2-0 ante el Atlético dejando durante diferentes fases buenas sensaciones, pero ahora llega probablemente el momento más esperado por su gente.

La Primera vuelve a La Rosaleda.

Volver sin olvidarse de quienes le hicieron regresar

Lo especial del nuevo Málaga está también en los protagonistas de este regreso. El ascenso no ha provocado que el club decida desmontar aquello que funcionaba para construir una plantilla completamente diferente. Todo lo contrario. El Málaga mantiene una enorme presencia de futbolistas formados en su cantera y buena parte de quienes llevaron al equipo hasta Primera continúan teniendo responsabilidades ahora que el nivel de exigencia ha aumentado.

La mejor demostración apareció precisamente en el Metropolitano. De los 16 jugadores utilizados por Juanfran Funes ante el Atlético de Madrid, 14 ya pertenecían al Málaga durante la pasada temporada. Incluso el once inicial guardaba enormes similitudes con el equipo que consiguió el ascenso.

Chupe, David Larrubia, Izan Merino, Dani Lorenzo, Rafita y otros jóvenes que fueron creciendo mientras el Málaga recorría categorías continúan formando parte del presente del club.

No han acompañado al equipo hasta Primera.

Han llegado a Primera con él.

14 canteranos como parte de una identidad

La plantilla llegó a contar con 14 futbolistas formados en la cantera malaguista, una cifra especialmente llamativa en una época en la que los ascensos suelen provocar profundas reconstrucciones durante el mercado de verano. El Málaga ha elegido otro camino.

Existen incorporaciones y el club continuará intentando mejorar su plantilla, pero la base del proyecto sigue estando formada por muchos de los jugadores que consiguieron devolverlo al fútbol profesional y posteriormente a la máxima categoría.

No es solamente una decisión deportiva. Durante los últimos años, esa presencia de futbolistas de la casa ha ayudado también a reconstruir algo que el Málaga necesitaba recuperar: el sentimiento de pertenencia entre el equipo y La Rosaleda.

La afición ha visto crecer a muchos de estos jugadores mientras el club intentaba salir de uno de los momentos más difíciles de su historia.

Ahora podrá verlos competir contra los mejores.

La Rosaleda vuelve a tener su noche

El rival añade además otro componente especial a la historia. Enfrente estará un Deportivo que conoce perfectamente lo que significa caer desde Primera, pasar por Primera Federación y tener que recorrer nuevamente todo el camino hacia arriba.

Málaga y Deportivo vuelven a encontrarse ahora en el lugar donde ambos querían regresar.

Pero para el malaguismo la noche tendrá inevitablemente un significado especial. Durante ocho años La Rosaleda ha visto partidos de Segunda, ha sufrido en Primera Federación, ha celebrado ascensos y ha acompañado a un equipo que poco a poco fue recuperando el terreno perdido.

Y cuando el Málaga salga al césped, muchos de los futbolistas que vestirán la camiseta blanquiazul serán precisamente aquellos que vivieron el camino hasta llegar aquí.

Ocho años después, La Rosaleda vuelve a Primera. Y quizá lo más especial sea que el Málaga no regresa olvidándose de su pasado reciente: vuelve acompañado por muchos de los niños que ayudaron a sacarlo del pozo.

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